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Gracias a todos los patrocinadores y colaboradores

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La próxima edición de EncuentroMadrid nos espera con los brazos abiertos a todos los que lo hacemos posible: visitantes, patrocinadores, invitados, voluntarios, colaboradores… La primavera madrileña de 2018 dará cabida a un lugar donde se sucederán actividades de diferente naturaleza que son como el paradigma de la vida de todos los días: trabajo, familia, ocio y descanso, relaciones humanas, intereses culturales, sociales, políticos, económicos…

PERO AHORA ES EL MOMENTO DEL AGRADECIMIENTO.

En concreto, del agradecimiento a todos los

Patrocinadores

y Colaboradores

Con su apoyo económico y sus productos y servicios cedidos gratuitamente a EncuentroMadrid hacen visible para todos una sociedad emprendedora que pone en juego su tiempo, su creatividad, su dinero, su inteligencia… para crear riqueza y bienestar respondiendo a las necesidades de las personas y compartiendo el empeño ideal que mueve a EncuentroMadrid.

¡La cita para 2018 está abierta y seremos muchos más!

Carmina Salgado, responsable de Marketing de EncuentroMadrid

 

Entrevista al padre Ibrahim Alsabagh

Entre acto y acto robamos tres minutos del padre Ibrahim Alsabagh, que vive en Alepo (Siria), donde vive el horror cada día, y podemos hacerle una pregunta importante.

Una sola pregunta: ¿Cómo hacéis para vivir vuestra fe en un entorno tan hostil como Alepo?

Ciertamente, la situación allí en Alepo es un infierno. Si queremos un poco buscar,intentar imaginar, describir, el infierno… Nosotros vemos realmente que la situacion ahí es un infierno, una situacion de desesperación total donde faltan las condiciones mínimas para la gente. Vivir bajo bombardeos durante años, vivir sin comida, sin agua – la última vez que se fue el agua fue durante 70 días -; vivir sin medicinas, sin asistencia sanitaria, con los precios por las nubes. Si hace falta buscar un titular que describa todo eso, puedo decir: “el infierno”.

Es sólo la presencia del Señor en este infierno lo que consigue  transmitir y hacer que esto sea un reino de los cielos. El sufrimiento, entonces, no es motivo de desesperación, sino que se convierte en un motivo para abrirse completamente al hermano que esta sufriendo como yo, y, a lo mejor, más aún; e intentar por todos los medios posibles ayudar al otro. Allí en medio del infierno de Alepo, en el fuego ardiente, hemos visto al Señor paseando en medio del fuego con su gente. Sentimos una gran fuerza: una fuerza que viene de la resurreccion de Jesús, una fuerza que emana alegría y paz, como hemos escuchado estos últimos dias, sobre todo con la fiesta de la vigilia pascual, con la celebración del Domingo de Resurreccion.

No obstante todos los límites, con la oración, con la gracia que llega de Él, con el camino que viene abierto a través del Espíritu Santo, conseguimos no sólo tener alegría y paz en el corazón, sino que también logramos transmitir esta alegría y esta paz de la Resurrección a todas las personas que nos rodean. Conseguimos transmitir esto, no a través, primero, de la palabra de Dios – fuente de alegría – sino mediante el socorro humanitario que conseguimos transmitir a la gente. Y luego, además, por medio de la palabra y de los sacramentos. Nuestro monumento es Cristo. Sin Cristo nadie consigue permanecer allí en Alepo; ni siquiera yo sería capaz de permanecer ni de pensar en positivo; no podría, tampoco, hacer todo lo que estoy haciendo.

“Del amor nadie huye”: cuando la justicia afirma el valor del hombre por encima de su mal

EncuentroMadrid ha clausurado la edición de este año presentando la experiencia del método APAC en cincuenta cárceles de Brasil, una iniciativa apoyada por la justicia de este país que ha reducido drásticamente la reincidencia, la corrupción y la violencia en los últimos años. Un ex presidiario, un magistrado y uno de los fundadores han mostrado cómo es posible una ejecución de la pena en la que confluyen el bien del Estado, la sociedad y el recuperando, partiendo de la premisa de que el crimen y el hombre que lo comete no son la misma cosa.

¿Es posible un sistema penitenciario en el que la sociedad se regenere  haciendo la vida más justa para víctimas y delincuentes? Después de lo vivido en el Teatro Auditorio de la Casa de Campo en Madrid esta tarde, en acto de  clausura de EncuentroMadrid, cabe decir que sí.

El método APAC (Asociación de Protección y Asistencia a los Condenados) nace como respuesta a la situación de abandono, corrupción y violencia que asola la mayoría de cárceles en Brasil, ofreciendo un tratamiento personalizado al recuperando por parte de funcionarios y voluntarios conscientes de que “no hay ni un solo error que un hombre cometa que otro no sea capaz de cometer”. Este proyecto, nacido de la experiencia del movimiento católico Cursillos de Cristiandad, se está extendiendo a varios países de todo el mundo, pues está produciendo resultados efectivos en la sociedad brasileña, como la reducción drástica de la reincidencia en unos reclusos que viven en unas cárceles sin guardias, armas, violencia, droga ni corrupción.

Valdeci Antonio Ferreira, presidente ejecutivo de APAC, ha señalado que su primer llamamiento es a la sociedad para que “toquen las heridas abiertas que hay en las cárceles aún sabiendo que al hacerlo se reabrirán también las suyas”. Estas heridas no son fáciles de curar, pues “los presos que llegan a la cárcel lo hacen destruidos física, psíquica y espiritualmente”. Respecto a su principal tarea, Ferreira destaca que consiste en “arrancar un corazón de piedra y poner uno de carne a través de la realidad”. Y para ello, una vez que los recuperandos son plenamente conscientes del mal que han cometido, les ayudan “a descubrir que son más grandes que su crimen” pues “el crimen y el hombre que lo comete no son las misma cosa”.

Luis Carlos Rezende e Santos, magistrado de la justicia brasileña, comenzaba su intervención asegurando que “la eficacia del sistema penal se mide por la eficacia de la pena, la cual tiene como beneficiarios al Estado, la sociedad y el delincuente”. Sin embargo, la experiencia mayoritaria en las penas privativas de la libertad es que “el Estado enclaustra, la comunidad culpa y el preso muere socialmente”. Rezende ha reconocido que apoya y abraza esta causa porque los jueces están asistiendo “a una verdadera resurrección de los vivos”.

Resurrección como la experimentada por Roberto Carvalho “Beto”, ex presidiario en una cárcel APAC y actual gerente de la FBAC (Federación Brasileña para la Asistencia a los Condenados). Beto ha conmovido a los asistentes al contar su experiencia desde niño: deseaba tener una profesora en lugar de una madre para poder escapar del ambiente marginal en el que se criaba, del que salió para cumplir una condena de 25 años tras varios delitos y escarceos con las drogas. El propio Beto ha afirmado que, al ser trasladado a un centro APAC desde otra penitenciaría, lo que más le sorprendió no fue tener una cama para él solo o que no hubiera drogas ni que la gente no se peleara, sino que “ninguno de los cien reclusos quería huir de ahí”. Pese a seguir “dividido entre el bien y el mal”, Beto tomó la determinación de cambiar su vida tras un encuentro religioso en el que cayó en la cuenta del dolor que llevaba años provocando a su madre. Sin embargo, este cambio no fue inmediato: “Pasaron siete años desde que decidí cambiar hasta que salí de la cárcel. Tenía que pagar lo que hice a la sociedad”. Hoy padre de familia, Beto ha terminado poniendo en pie a los asistentes para que rezaran junto a él pidiendo protección para su familia y las de los recuperandos, y dando gracias a Dios por no haberle escuchado cuando pedía una profesora en lugar de su madre: “Él, en lugar de regalarme una madre, me regaló una santa”.

Valdeci, que señaló que estos días en EncuentroMadrid han supuesto para él “un encuentro de los que marcan la vida”, afirmaba emocionado que ha contribuido con su vida a construir “un camino de flores para que Beto encuentre la felicidad”. Una contribución que no ha sido nada sencilla: “He renunciado a muchas cosas en mi vida por esta tarea, pero convencido de que el amor nunca fracasa. El amor, y sólo el amor, es capaz de recuperar al hombre”. Un amor que es fruto de una mirada distinta, como la del hijo del juez Rezende e Santos, quien tras su primera visita a un centro APAC, dijo a su padre “Ellos no pueden ser ese mal que me cuentas”. Luiz Carlos, aquella noche, aprendió que “todos necesitamos mirar al prójimo sin prejuicios, como lo hace un niño de ocho años”.

 

 

 

 

Comunicado final 2017

Una nueva edición de EncuentroMadrid llega hoy a su fin. Una edición, la decimocuarta, en la que hemos buscado entender que la belleza es una necesidad constitutiva del hombre. Así lo han puesto de manifiesto los diferentes encuentros y exposiciones y, de modo muy destacado, la conversación que hemos mantenido esta mañana con el pintor Antonio López, ayer con el poeta Davide Rondoni o el concierto homenaje a Antonio Vega y su pasión por la belleza.

EncuentroMadrid es, además – ha querido serlo siempre -, un momento en el que mirar cara a cara la realidad. Una realidad en la que la confusión, la violencia y el desmoronamiento de certezas que creíamos inamovibles se encarna en conflictos como los de Oriente Medio, la persecución de los cristianos o los profundos cambios sociales y tecnológicos que estamos viviendo en nuestros días.

Seguramente muchos de los encuentros y exposiciones han abierto en nosotros heridas que desconocíamos o creíamos ya cicatrizadas. La experiencia de las cárceles APAC en Brasil, el testimonio de los mártires reflejado en la exposición de Ayuda a la Iglesia Necesitada o el diálogo en torno al acogimiento familiar abren un camino de esperanza para todos. En cualquier circunstancia, aún en las más desfavorables, son posibles el bien, el abrazo del otro – incluso de los enemigos, como nos recordaban esta mañana los padres Ibrahim Alsabagh y Benham Benoka – y el florecer de una belleza inesperada.

Por eso parece particularmente pertinente el recorrido realizado por el padre Mauro Lepori. Él nos ha recordado que es en el rostro de Cristo donde acontece la belleza que permite al hombre recomenzar en cualquier situación en la que se encuentre, por difícil que sea. Ésta belleza se hace carne hoy en la vida de la Iglesia, a través de todas las limitaciones de sus miembros. Es una belleza desarmada que se ofrece al mundo y que puede sanar sus profundas heridas, tan patentes en este momento de la historia. De hecho, EncuentroMadrid es un lugar donde se viene haciendo realidad una historia de amistad sencilla y sin pretensiones con personas de muy diversas procedencias culturales.

La forma alegre y gratuita en que se ha desarrollado una vez más el trabajo de seiscientos voluntarios, la presencia de cientos de familias con sus hijos, y el asombro que estos han manifestado al participar en la exposición infantil, conforman también un gesto que interpela a nuestra ciudad común y la enriquece.

“No somos nosotros los que mantenemos viva la fe, es la fe la que nos mantiene vivos a nosotros”

El padre Ibrahim Alsabagh es desde 2014 párroco en la iglesia de San Francisco de Asís y responsable de la comunidad latina en Alepo, una de las ciudades más martirizadas por la guerra siria. El padre Behnam Benoka es sacerdote iraquí, sirocatólico si atendemos al rito de la Iglesia a la que pertenece. Lleva años compatibilizando su trabajo en Erbil, en el kurdistán iraquí, a donde se han desplazado casi la totalidad de la comunidad cristiana del país, con su presencia en distintos países para contar su testimonio. Ambos han dado su testimonio en el acto “Una belleza que construye historia. Crónicas de guerra y esperanza desde Siria e Irak”.

“Nuestras escuelas están destruidas. No hay hospitales, las iglesias se derrumban, no tenemos electricidad y llevamos 70 días sin agua. Acudir a los pozos más cercanos nos supone cuatro horas a pie. Estamos malnutridos, enfermos y el 85 por ciento de la población está en paro. Por eso dos tercios de los habitantes se ha lanzado al mar: para huir de una situación insostenible”. Con este crudo relato de la realidad de su país natal ha comenzado el padre Ibrahim Alsabagh, que actualmente atiende a la comunidad latina de Alepo, una de las ciudades más martirizadas por la guerra siria. Pero su ponencia en el acto “Una belleza que construye historia. Crónicas de guerra y esperanza desde Siria e Irak” no ha sido únicamente alarmista. Si bien ha querido explicar la difícil situación que atraviesan tanto los refugiados como los que han permanecido en el país, el franciscano ha afirmado que su pueblo se siente “tranquilo en las manos de un Padre que nos mira con ternura”: “Sólo la fe nos permite vivir aquí. No pensamos en el futuro, el hoy nos basta”.

En una conversación moderada por José Luis Restán, director editorial de la cadena COPE, tanto el padre Ibrahim como el padre Behnam Benoka han destacado la fuerza de la fe para sostener sus respectivas comunidades. “Pero no somos nosotros quienes mantenemos viva la fe, sino que es la fe la que nos mantiene vivos a nosotros, la que nos da sentido. Estamos viviendo un milagro; estamos viviendo por un milagro”, ha explicado Benoka, sacerdote sirio-católico que durante la salida de los cristianos de Mosul, a causa de los fuertes ataques del Estado Islámico, creó el sistema Sanitario de los campos de refugiados, gestionando el cuidado de los enfermos. “Vemos, por la historia, que la Iglesia es una planta débil, que ha sido devastada tantísimas veces… Pero nadie ha podido arrancar esta planta. Por eso la historia refuerza nuestra fe, y encontramos consuelo en el abandono y la contemplación de la belleza de Jesucristo; una belleza que vemos en los rostros de todos los que sufren”, ha añadido el padre Ibrahim.

Tras contextualizar la situación geopolítica de Irak (enmarcado entre Turquía, Siria, Jordania, Arabia Saudí e Irán), el padre Benoka ha querido también lanzar un aviso: “Los musulmanes nos dicen que o nos convertimos al Islam o morimos. Los fundamentalistas no son sólo un pequeño grupo, sino que son la base, la gente común. El plan del Estado Islámico es atacar a los cristianos partiendo de los ciudadanos de a pie, ¡incluso occidentales!”. Planteaba el religioso la duda de si la tolerancia occidental ha ido demasiado lejos: “Nosotros éramos tolerantes y ahora los cristianos hemos sido reducidos a cenizas. Nunca podrá haber paz sin justicia. Los cristianos nunca hemos pronunciado la palabra ‘venganza’, pero aunque quisiéramos, sería imposible llevarla a cabo”.
De la venganza ha hablado también Alsabagh. Porque ¿cómo no sentir el deseo de venganza cuando matan a tu padre, raptan a tu hijo, destruyen tu casa y caen misiles que arrebatan la vida de tus hijos? “No es una tentación fácil de superar, pero la Iglesia interviene y nos recuerda el camino: ‘Bendice al que te maldice’. Así que nosotros pedimos por los musulmanes, pedimos por los componentes del Estado Islámico. Porque la única solución pasará por la conversión de sus corazones”. En este momento, el padre Ibrahim se ha emocionado de agradecimiento, al recordar el enorme apoyo que recibe: “Yo siento la mano de Dios que se me ofrece con ternura a través de vosotros, a través de la Iglesia y de todos los que rezáis por los cristianos perseguidos. Precisamente la experiencia de este gran sufrimiento nos ha permitido descubrir la belleza de la comunión de la Iglesia, de vuestros corazones, colaboradores nuestros en la misión. Nos sentimos amados”.