Edición 2017

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Edición 2017
Heridos por la bellezaEncuentroMadrid 2016 miró a la cara la crisis del viejo continente bajo el lema “Europa, un nuevo inicio”. En tres días de debates, conferencias, exposiciones y conciertos abrimos un diálogo sobre las posibilidades de que nuestro continente recobre impulso desde su raíz más profunda.

EncuentroMadrid vuelve a la primavera madrileña, esta vez con el lema Heridos por la belleza.

De la crisis de Europa a la belleza. Podría parecer, a primera vista, un cambio de tercio insólito, un giro de lo social a lo puramente estético. ¿Qué tiene que ver la crisis de Europa con la belleza? ¿Por qué hablar de la belleza en un momento histórico como el presente? La pregunta no es ni insensata ni nueva. A ella intentaba responder, en su diario, Albert Camus: “Ningún pueblo puede vivir fuera de la belleza. Puede sobrevivir durante algún tiempo, pero eso es todo. Europa –insistía el Premio Nobel– se aleja cada vez más de la belleza y es por eso por lo que se convulsiona, es por eso por lo que morirá si la paz para ella no coincide con el retorno a la belleza”.

Volver a la belleza no es una afición de estetas o una cuestión sentimental. La belleza, en todas sus formas –la belleza de un atardecer o de un acto de caridad, la de una pieza de música o de un teorema matemático– suscita en nosotros una atracción y, a la vez, abre una herida. Lo expresaba bien Joseph Ratzinger en el Meeting de Rímini en 2002:
La belleza hiere, despierta la nostalgia por lo indecible y, de esta manera, recuerda al hombre su destino último”.

La belleza, cuando aparece, nos apasiona y despierta las preguntas más importantes de la vida, las que tienen que ver con su “destino último”; saca a la luz lo humano que hay en cada uno y nos abre de par en par a los otros.

A esa apertura a la que nos invita la belleza hacía referencia el Papa Francisco en noviembre de 2015 cuando hablaba de la belleza que no tiene ocaso y criticaba la “idolatría de la inmanencia”, que nos cierra y que se detiene en la belleza “sin un más allá”.

En un momento histórico de desconcierto político, económico, social y personal, ¿puede la belleza de una experiencia humana abrirnos a la esperanza, al encuentro y a la creatividad social?

Este es el reto al que EncuentroMadrid quiere enfrentarse en esta edición 2017.
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23 ABRIL, 2017Una nueva edición de EncuentroMadrid llega hoy a su fin. Una edición, la decimocuarta, en la que hemos buscado entender que la belleza es una necesidad constitutiva del hombre. Así lo han puesto de manifiesto los diferentes encuentros y exposiciones y, de modo muy destacado, la conversación que hemos mantenido esta mañana con el pintor Antonio López, ayer con el poeta Davide Rondoni o el concierto homenaje a Antonio Vega y su pasión por la belleza.

EncuentroMadrid es, además - ha querido serlo siempre -, un momento en el que mirar cara a cara la realidad. Una realidad en la que la confusión, la violencia y el desmoronamiento de certezas que creíamos inamovibles se encarna en conflictos como los de Oriente Medio, la persecución de los cristianos o los profundos cambios sociales y tecnológicos que estamos viviendo en nuestros días.

Seguramente muchos de los encuentros y exposiciones han abierto en nosotros heridas que desconocíamos o creíamos ya cicatrizadas. La experiencia de las cárceles APAC en Brasil, el testimonio de los mártires reflejado en la exposición de Ayuda a la Iglesia Necesitada o el diálogo en torno al acogimiento familiar abren un camino de esperanza para todos. En cualquier circunstancia, aún en las más desfavorables, son posibles el bien, el abrazo del otro - incluso de los enemigos, como nos recordaban esta mañana los padres Ibrahim Alsabagh y Benham Benoka - y el florecer de una belleza inesperada.

Por eso parece particularmente pertinente el recorrido realizado por el padre Mauro Lepori. Él nos ha recordado que es en el rostro de Cristo donde acontece la belleza que permite al hombre recomenzar en cualquier situación en la que se encuentre, por difícil que sea. Ésta belleza se hace carne hoy en la vida de la Iglesia, a través de todas las limitaciones de sus miembros. Es una belleza desarmada que se ofrece al mundo y que puede sanar sus profundas heridas, tan patentes en este momento de la historia. De hecho, EncuentroMadrid es un lugar donde se viene haciendo realidad una historia de amistad sencilla y sin pretensiones con personas de muy diversas procedencias culturales.

La forma alegre y gratuita en que se ha desarrollado una vez más el trabajo de seiscientos voluntarios, la presencia de cientos de familias con sus hijos, y el asombro que estos han manifestado al participar en la exposición infantil, conforman también un gesto que interpela a nuestra ciudad común y la enriquece.

Rafael Gerez

Presidente EncuentroMadrid