La segunda jornada del EncuentroMadrid ha celebrado hoy una mesa redonda bajo el título “Azar y determinismo en la naturaleza. ¿Y la libertad?”, moderado por Ana de Haro en colaboración con Universitas, con un diálogo entre José Díaz, catedrático de Biología en la Universidad Complutense de Madrid, y Antonio Rodríguez, profesor de Matemática aplicada a la ingeniería aeroespacial en la Universidad Politécnica de Madrid para arrojar diferentes teorías sobre los orígenes del universo, de la vida y del hombre.

¿Qué es el azar? ¿Qué es el determinismo? ¿Qué es el caos determinista? ¿Es lo mismo para un físico que para un biólogo? La vida es física y química tanto como el hombre es biología, pero ni uno ni otra pueden reducirse solo a eso. Existen dos posibilidades: o se trata de fenómenos que han sucedido solo una vez, como si nos hubiera tocado un premio increíble, o han sucedido repetidas veces en el universo, como un resultado inevitable de la evolución del cosmos y de la biosfera. Se ha hecho referencia a tres grandes desafíos para el conocimiento: el origen del universo, el origen de la vida y el origen del hombre como capacidad para conocer el cosmos.

En cuanto al determinismo Antonio Rodríguez postula que “si hubiera un intelecto suficientemente capaz para conocer y computar todas las ecuaciones de la naturaleza, todo el origen del universo, las velocidades de las partículas… todo el futuro quedaría completamente determinado y parecería que dejaría de existir la libertad”. En esta hipótesis científica y filosófica no hay espacio para el azar. No habría libertad. Pero en la práctica no es así, aun teniendo un amplio conocimiento es difícil predecir lo que va a pasar. Son tantos los factores que influyen en cada fenómeno que resulta imposible de predecir, esto es el caos matemático.

El azar en biología es lo mismo que en matemáticas son componentes fundamentales, aunque tienen un efecto distinto que en la física. José Díaz ofreció con ejemplos didácticos que la idea de azar y determinismo “está muy vinculada a la idea de diseño, estamos diseñados para desarrollarnos y reproducirnos con éxito. El diseño en biología nos llevaría a la pregunta ¿para qué sirve?”. En biología azar es todo lo demás, todo lo que no encaja con la selección natural, las variaciones genéticas son por azar. Hecho que “despierta nuestro asombro y hace que la libertad se mueva”.

Antonio Rodríguez abordó la mecánica cuántica y su indeterminismo con los ejemplos de la ecuación de Rayleigh en la que, conociendo las variables físicas, solo nos dan probabilidades, “las cosas son y no son a la vez”. Este hecho incomoda a muchos científicos como a Einstein que llega a enunciar “estoy convencido de que Dios no juega con nosotros a los dados”.

Para abordar el interrogante acerca del origen de la vida, José Díaz ha utilizado la cita de Arthur Clarke “la vida ha surgido una sola vez o no” para poner en contraposición la idea de que eso sea algo terrorífico o, por el contrario, un hecho fascinante. Este punto de asombro le hace investigar más.

A la teoría del Big Van de Hubble, un físico belga, sacerdote, Lemaître propuso la idea que si el espacio se expande también podría volverse hacia atrás, momento en el que se acerca al origen de un creador, teoría exótica que competía con otras teorías más estáticas según ha expuesto Antonio Rodríguez.

La última cuestión que ha planteado en la mesa Ana de Haro a los ponentes: ¿Cómo se mueve vuestra libertad, siendo hombres científicos? Para Antonio Rodríguez, “la realidad es aquello que es, no lo que yo perturbo en ella y no podemos exigirle a la ciencia aquello que no puede afirmar. Mi estudio me suscita el asombro ante el misterio y la posibilidad de decir Tú”. Coincide con José Díaz en que no somos solo ciencia, encontramos en el ser humano algo biológico y otra cosa más. Son dos dualidades que no pueden convivir la una sin la otra. En su experiencia el conocimiento siempre ha sido un bien especialmente cuando ha sido un asombro.

Concluye el acto con una premisa: la primera libertad es la de conocer, partir de que el universo es cognoscible y esto es lo que mueve al hombre, suscita su interés y lo pone en movimiento.

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