En la última jornada de EncuentroMadrid, la primera conferencia del día se ha basado en conocer más a fondo al político checo Václav Havel, al que está dedicada la exposición central de esta XVI edición. Ubaldo Casotto, periodista y comisario de la exposición ‘El poder de los sin poder’, Joseph H.H. Weiler, profesor universitario de la Facultad de Derecho de la Universidad de Nueva York, y Rocío Martinez-Sampere, directora de la Fundación Felipe González, han debatido sobre el presente y el destino de Europa después de la caída del Muro de Berlín, según los conocimientos de Havel.

La nueva Europa debe redescubrir su libertad

La charla ha comenzado con las disculpas de uno de los ponentes, concretamente de Ubaldo Casotto. El periodista italiano no ha podido leer lo que tenía preparado debido a un problema en la garganta y ha pasado sus hojas a la persona que ha presentado la conferencia, David Blázquez, jefe del gabinete del consejero de Economía, Empleo y Competitividad de la Comunidad de Madrid. Ubaldo Casotto ha dado voz al político checo al hablar duramente de Europa. “Havel nos recuerda nuestra responsabilidad durante los 40 años del comunismo. Critica su burocracia y su materialismo. Dice que Europa carece de espíritu de corazón, está fijada en sus intereses económicos y es egocéntrica”.

Casotto ha hablado también de la “responsabilidad” ciudadana. “La nueva Europa debe redescubrir su libertad. La conciencia y la responsabilidad están relacionadas con el hombre”. El periodista italiano ha querido transmitir la idea que tenía el político checo sobre la ‘responsabilidad’ y ha resaltado estas palabras de Havel: “Me importa quién hace el bien sin que lo vean”. A esto, Ubaldo Casotto añadía: “La conciencia es eso por lo cual cuando estás solo te comportas como si alguien te estuviera mirando. Los europeos dudan cada vez más de ese otro”. Casotto ha reafirmado en palabras de Havel que hay que “respetar la libertad de los demás”. “Europa tiene que empezar a cambiar el mundo a partir de sí misma arriesgándose a que nadie siga su ejemplo, pero esta puede ser ejemplo de cómo vivimos juntos. Europa debe asumir la cruz de este mundo. Europa es la historia de un largo encuentro entre creyentes y no creyentes”.

El periodista italiano ha querido enlazar a Havel con el Papa emérito, Benedicto XVI. “Ratzinger decía que la libertad religiosa es también la libertad de decir ‘no’ a Dios. Es solo la posibilidad del ‘no’ lo que garantiza el ‘sí’”. Por esto mismo, Casotto ha recordado lo que dijo Havel en el Senado de Roma en 2002: “Debemos volver a la tradición de la duda y la pregunta, porque es la tradición de la maravilla y la humanidad a donde debemos volver. Para el no creyente siempre existe la duda de la incredulidad. Siempre seguirá acosado por la duda de si la fe es realmente la realidad. Tanto el creyente como el no creyente comparten dudas y fe, siempre y cuando no intenten escapar de sí mismos y de la verdad de la existencia”. El periodista italiano ha querido finalizar agradeciendo a Václav Havel “reconciliarme con la duda”.

La Santa Trinidad de valores europeos

Por su parte, y para continuar con lo hablado sobre el presente de Europa, Joseph H.H. Weiler, profesor universitario de la Facultad de Derecho de la Universidad de Nueva York, ha asegurado que existen tres valores importantes, los cuales se están perdiendo en los países europeos. Se trata de lo que él ha llamado irónicamente “la Santa Trinidad de valores europeos”: “La democracia, la protección de los derechos fundamentales y el Estado de Derecho. Son tres en uno. No se puede tener una democracia sin proteger los derechos fundamentales o el Estado de Derecho”, ha afirmado Weiler. Siguiendo esta línea y teniendo estos tres valores presentes, el profesor de la Universidad de Nueva York ha querido destacar la “profanación” de esta “Santa Trinidad” por culpa del “populismo”. Según Weiler, hemos olvidado tres valores: “El patriotismo. Hoy día esta palabra es una palabrota. La idea de patriotismo es una idea fascista, pero esto es un error, porque el ciudadano es parte del Estado. El segundo valor es la libertad política. No es posible que uno sea más importante que otro, va en contra de nuestra dignidad humana”, y con ello ha querido destacar que “en toda la historia humana nunca vivirá una persona como tú. Cada persona tiene una identidad única”. “Y el tercer valor que se ha perdido es el secularismo, ¿qué es una sociedad sin deberes y responsabilidades?”. El profesor ha querido finalizar con que hay que estar “casados con esa ‘Santísima Trinidad’ dentro de la democracia”.

“Necesitamos volver a pensar en Europa y volver a defenderla”

Tras estas dos intervenciones ha hablado Rocío Martínez-Sampere, directora de la Fundación Felipe González y ex diputada, la cual tiene muy presente la acción de Havel en la política. “Cuando ejercía la política iba con unas ideas y las intentaba defender de una manera liberal. Si vas más allá, cuando intentas entender al otro te hace estar lleno de dudas. Havel es una invitación a la duda”. Martínez-Sampere ha hablado de Europa coincidiendo con Weiler: “Necesitamos volver a pensar en Europa y volver a defenderla, porque está amenazada por el mal que mencionaba Weiler, el populismo”. También ha caído en la idea de la “responsabilidad” en la que, según Weiler, “se nos ha olvidado a todos”: “No puedes gobernar un colectivo sin la ética de la responsabilidad, sin pensar que lo que haces implica acciones que van a afectar. La responsabilidad es el valor que acompaña a todos los valores que podemos defender”.

Después de finalizar su parte la directora de la Fundación Felipe González, David Blázquez ha querido preguntar cómo vivía Havel la responsabilidad a la persona que ha estudiado más de cerca al político checo, Ubaldo Casotto. “El primer deber para Havel es la verdad. Hay que vivir en la verdad porque al vivir en la mentira el hombre se pierde a sí mismo”, y quiso continuar diciendo que “la responsabilidad es siempre de cara al mundo. Mi persona no está aislada del mundo. Mi responsabilidad es con el mundo. Havel acusa a los occidentes de no tener nada que merezca la pena por lo que dar la vida. Nuestra responsabilidad a nivel individual y colectivo es encontrar también en la política algo por lo que merezca la pena dar la vida. Sobre este punto, aunque seamos diferentes los unos de los otros, podemos encontrarnos”.

David Blázquez ha concluido con una frase de Havel sobre la responsabilidad: “La fe como estado mental no puede ser dosificada en algo acabado. Lo mismo con los principios políticos. La base de una responsabilidad real es algo que podría definirse como un turbulencia constante. La experiencia de Havel, y diálogos como este, son una ayuda a no cristalizar, a vivir siempre problemáticamente estas cuestiones y a que se pueda vivir en una turbulencia constante”.

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