La montaña es un espacio privilegiado para hacerse preguntas que se salen de lo cotidiano. Pocos lugares derrochan tanta belleza como las montañas de la tierra. Como casi todas las cosas buenas, están ahí para nosotros, gratuitamente. No pagamos por mirar, ni por respirar ni por bañarnos en los ríos o en los mares, ni por sentarnos a la sombra de un árbol, y hacer una pausa para recuperar las fuerzas. Pero la montaña no es solo un escaparate espectacular…