En mayo de 1968 una revolución espontánea iniciada por los estudiantes de París está a un solo paso de triunfar en Francia, lo que hubiese supuesto una transformación radical de la historia de Occidente. Los jóvenes no tomaron el poder, pero su mentalidad y sus propuestas abrieron las puertas de una nueva época: la posmodernidad. Entrevistamos a Marcelo López Cambronero, comisario de la exposición 1968, la revolución del deseo que se exhibirá en EncuentroMadrid, para comprender mejor el fenómeno y la pertinencia de esta muestra.

¿En qué consistió la revolución del 68?

Tanto el desarrollo como su cénit fueron el resultado de un proceso cultural que empieza en los años 50 y que tiene como protagonista a la generación de los hijos de aquellos que lucharon en la Segunda Guerra Mundial. Sus padres habían conseguido generar uno de los crecimientos económicos más importantes de la historia, basado, entre otras cosas, en una economía de posguerra en la que el trabajo, el esfuerzo y la construcción del estado del bienestar tenían una posición predominante en la sociedad. Quieren legar este modelo a sus hijos, pero también les ofrecen una vida determinada, concreta, con muchas respuestas ya elaboradas que niegan la posibilidad de que la siguiente generación busque sus propios caminos. Este malestar genera una contracultura que explota y cristaliza en mayo del 68, en una revuelta que estuvo a punto de tomar el poder, especialmente en Francia. Y aunque no lo logró, sí provocó un cambio de época, y lo que era un movimiento teórico se materializó en la llegada de la posmodernidad a las calles.

¿Qué tiene que decir un suceso transcurrido hace medio siglo con los que vivimos ahora?

El 68 generó un cambio de época: no es sólo un momento en la historia, sino que da inicio a la era en la que nos encontramos inmersos. Ahora nos hallamos en una situación semejante: le cedemos a una nueva generación un mundo donde la propuesta de sentido fundamental es sencillamente el consumo. Se ha roto la creencia de que es posible encontrar respuestas a la necesidad de plenitud del ser humano, se han perdido la esperanza y la confianza en la verdad. Sin embargo, la necesidad de buscar respuestas permanece inamovible, y ahora como entonces éstas se buscan incluso en ámbitos autodestructivos. Nosotros también legamos una situación de bienestar (un mundo de mercado basado en el consumo), pero no un sentido de la vida.

¿De qué forma se va a plasmar esto en la exposición 1968, la revolución del deseo?

La exposición de EncuentroMadrid no es un estudio histórico, aunque desarrollaremos sus líneas fundamentales, sino que quiere mostrar la explosión del deseo, la necesidad de encontrar una forma de expresión nueva, la búsqueda de un sentido diferente al heredado y una manera de entender el mundo distinta que surge precisamente en esa época. Para ello vamos a explicar cómo se expresa ese cambio cultural en todos los ámbitos de la cultura (la literatura, el arte, la música…) y el drama que acarrea el nihilismo; es decir, cuando se vive sin esperanza, sin la posibilidad de que exista una respuesta decisiva para la vida. También seguiremos a los protagonistas del 68, desde sus inicios hasta hoy, para entender mejor qué ha supuesto ese cambio de época.

¿Qué tiene que ver el 68 con el lema de EncuentroMadrid, con la libertad?

La generación del baby boom, una generación numerosa que llega en grandes cantidades a la universidad y que en su mayoría es hija de los que lucharon en la guerra, se encuentra con la herencia del estado del bienestar. Una herencia que tiene una contrapartida: para disfrutarla, se debe asumir una sociedad jerarquizada, con roles y funciones sociales muy marcados, que no les permitía ser protagonistas de sus vidas. Un joven que siga los dictados sociales y tenga en cuenta su rol puede saber, de antemano, cómo va a ser su vida, porque lo que se ofrece para vivir está totalmente delimitado. Por eso mayo del 68 es un deseo (muy justo) de libertad, un momento en el que el hombre se levanta para asumir las riendas de su propia existencia.

María Serrano

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