Los aficionados montañeros Pilar Mascaraque e Ignacio Valero dialogan con Tamara Lunger, alpinista profesional y campeona de esquí de travesía en Italia. La segunda jornada de EncuentroMadrid 2019 ha abierto este sábado sus puertas con Tamara Lunger, nacida en 1986 en Bolzano. Comenzó desde joven a participar en competiciones de esquí alpino hasta que en 2009 decidió seguir su sueño de escalar los ochomiles. “La montaña es maestra de vida, es un espacio privilegiado para aprender el camino, tantas veces fatigoso, de nuestra vida. Nos enseña a salir de las comodidades, a confiar en el amigo que sabe, a medir fuerzas, a descansar y a mirar”, afirma Pilar Mascaraque, que conoció a Tamara Lunger en 2016 y decidió dar a conocer su extraordinaria forma de hacer alpinismo.

“Ese sol que yo había visto en lo alto de las montañas lo quería tener siempre dentro”- Tamara Lunger

Ignacio Valero, apasionado de la montaña, le ha preguntado cómo vive ella en un ambiente profesional marcado por la competitividad y la ambición de alcanzar objetivos cada vez más difíciles y peligrosos. “Cuando en 2015, en la expedición al Nanga Parbat con Simone Moro, tuve que quedarme a 70 metros de la cima, porque sabía que si lo intentaba no llegaría viva a casa, en ese momento abandoné el camino del ego porque esa no era la forma de hacer alpinismo que a mí me gustaba. Para mí, la alegría es poder disfrutar de la libertad y la paz que te da la montaña -responde Tamara-, he tardado 18 años en entender que necesito escuchar lo que mi cuerpo y mi alma me piden. Intento escuchar mi pasión y pienso qué es lo más correcto para mí, tanto en la montaña como en casa y esta conciencia me regala muchísima tranquilidad”.
¿Y qué le llevó a dedicarse al alpinismo como carrera profesional? Tamara ha explicado cómo, al acabar la expedición de 2016 y volver a casa, sus amigos le preguntaron si por fin se dedicaría a algo normal “pero ese sol que yo había visto en lo alto de las montañas lo quería tener siempre dentro”, responde.

Tamara, los ochomiles y la felicidad

Pilar Mascaraque le ha preguntado sobre su libro “Yo, los ochomiles y la felicidad” en el que habla de una relación de profunda alegría con Dios. Para Tamara, Dios es un amigo cercano que nunca la deja sola. “Yo le hablo y Él me responde con las cosas que suceden en la realidad, yo sé que me quiere, existe uno que me da la mano”, ha dicho.

 

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