Laurent Lafforgue, miembro permanente de L’Institut des Hautes Études Scientifiques (IHES) de la Universidad de París, y Rafael Garesse, catedrático de bioquímica y rector de la Universidad Autónoma de Madrid, han participado en un acto patrocinado por la Asociación para la Investigación y Docencia Universitas y presentado por Rafael Gerez, abogado y presidente de EncuentroMadrid. En las intervenciones de ambos ponentes tan reconocidos en el ámbito científico se ha podido apreciar tanto la pasión por su vocación como su interés por la educación actual y los retos que existen en las escuelas y en las universidades.
Laurent Lafforgue, centrando su intervención en el sistema francés, pero haciéndolo extensivo al resto de Europa, ha afirmado la ruptura que se está llevando a cabo en la sociedad. En las últimas décadas, la educación ha dejado de convertirse en un ámbito de transmisión de conocimiento y sabiduría. Como consecuencia de ello, ha desaparecido una educación humanista basada en el aprendizaje de las lenguas y de la literatura. Otro ejemplo ha sido la disolución de la enseñanza de la historia, convirtiéndose en una materia sin ningún atractivo. Ello no responde a unos intereses concretos, sino más bien a “una desaparición del sentido de lo que se enseña que refleja el nihilismo de nuestra sociedad actual”. El papel de la escuela, ha continuado Lafforgue, debe de ser primero enseñar a leer y a escribir. Después, enriquecer el espíritu mediante lo que tradicionalmente se han llamado los clásicos por ser estos portadores de un gran valor. Y finalmente, transmitir y garantizar la continuidad de nuestras culturas. En este sentido, Lafforgue ha recalcado que la cultura no tiene por qué oponerse a la naturaleza, pues la cultura explicita la naturaleza, es decir, ayuda a entenderla.

El rostro humano, como signo de lo que somos cada uno de nosotros, sólo se despierta y adquiere consistencia en relación con otros

Rafael Garesse ha reflexionado sobre la formación universitaria haciendo una comparación entre lo que tradicionalmente eran las universidades, fuente de conocimiento y lugar donde adquirirlo, y el papel que tienen hoy en día. Siendo consciente de que en los últimos años este conocimiento de las distintas áreas se ha hecho más disponible a través de diferentes vías, propone a las universidades el reto de formar para adaptarse a un mundo cada vez más cambiante. La universidad tiene que despertar el deseo de aprender a aprender y que quienes estudian mantengan el deseo de aprender a lo largo de toda la vida.

Lafforgue y Garesse han coincidido en subrayar la importancia de la belleza en la educación, pues es lo que despierta el atractivo y el gusto por aprender e investigar

Ambos han puesto de manifiesto que el despertar del atractivo y el gusto por aprender solo es posible a través de la figura del maestro que con su generosidad y disponibilidad acompañan al estudiante en este recorrido.“Los profesores deben convertirse en maestros”, explicaba Garesse, “porque un buen profesor no es quien da una buena lección, sino aquel que se preocupa de que sus alumnos vayan adquiriendo la pasión por conocer, la belleza del conocimiento y la inquietud de estar formándose toda la vida”.

Finalizaba el acto Rafael Gerez recogiendo, una vez más en este EncuentroMadrid, cómo el rostro humano, como signo de lo que somos cada uno de nosotros, solo se despierta y adquiere consistencia en relación con otros.
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