La XVI edición de EncuentroMadrid cuenta durante todo el fin de semana con una instalación titulada “El misterio del rostro humano, de la mano del pintor Georges Rouault”. Carmen Giussani, directora de la revista Huellas, y Jesús Parra, rector del seminario Nuestra Señora de los Ángeles, han expuesto la notable repercusión del pintor francés en un acto presentado por Lucía Rodriguez, graduada en Historia del Arte.

La instalación tiene como objetivo “descubrir el misterio del otro que tenemos delante”, en palabras de Lucía Rodríguez. Es por ello por lo que desde el principio ésta ha propuesto un desafío al espectador: intentar “ver algo en el rostro” de aquel “que ves todos los días”. Todo ello, escogiendo a un artista al que se le suele relacionar con el movimiento artístico del transhumanismo y con “la pérdida de contacto con la realidad”, Georges Rouault.

Por otro lado, Carmen Giussani ha resumido el recorrido de la instalación en tres palabras: “serio, atrevido y provocador”. Serio, debido a la reacción que tenía el público del pintor ante su obra. El artista insistía en que “no le diesen tanta importancia”, no cuando “en el mundo todos los días mueren miles y miles de necesitados en el empeño de expresarse”. Atrevido debido al cambio que se ofrece a implantar: de “ir a las exposiciones por curiosidad” a ir “por el gusto de aprender y a amar más a las personas”. Finalmente, provocador, al ofrecer “abandonarlo todo”, es decir, abandonar “las ideas preconcebidas”, que en definitiva hacen creer “saberlo todo” cuando en realidad “no se sabe nada”.

En su intervención, Jesús Parra ha detallado la relevancia de Rouault como sujeto específico de estudio. Y ha relatado el interés especial de este pintor por “intentar pintar al hombre cual es por dentro”.  Sin embargo, esta controvertida elección le costó el apoyo “de sus clientes y de sus amigos” tal y como ha explicado el rector. Sus retratos del “sufrimiento” y del “alma”, inspirados en su recorrido vital con sectores marginados de la sociedad, hacen que se le considere lo más lejano “a un retratista”. Lo que muestra Rouault “es el rostro”, en aquellos “temas aparentemente paganos”, pero que “nos transmiten sacralidad”.

Es por ello que se invita al público a entrar en este misterio. El misterio introducido por un artista que invita a mirar al rostro del otro de una manera distinta; más genuina. Induce curiosidad en el espectador, al proponer un reto provocador y atrevido.
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