Termina la jornada del sábado con la representación teatral titulada La mirada del Otro, escrita por María San Miguel y representada por los actores Patricia Estremera, Pablo Rodríguez y la misma María San Miguel. La escenografía es sobria: dos mesas y tres sillas que servirán como soporte escénico de las acciones y palabras de los personajes. La obra versa sobre un hecho real: a finales de 2010 sale una carta de la cárcel de Nanclares de la Oca (Álava) en la que un grupo de disidentes de ETA muestra su disposición para entrevistarse con las familias de las víctimas. La mirada del otro lleva a escena la historia de un encuentro desde su preparación hasta el momento en que se produce. En ella, podemos ponernos en la piel de cada personaje y acompañarles en un recorrido personal que les lleva a querer encontrarse cara a cada y empezar un camino común de reconciliación.

El coloquio posterior saca a la luz muchas cuestiones que han aflorado en el público tras la representación. Un público conmovido y cuestionado. Este coloquio es moderado por la profesora de Derecho en la UCM, Ana Llano, quien lanza la primera pregunta: “¿Quiénes sois? ¿Cómo os atrevéis a hacer este teatro que revela preguntas que quizá no tengan respuestas?” María San Miguel responde que es la segunda pieza de una trilogía de la violencia en el País Vasco. “Estrenamos esta pieza en febrero de 2012, cuando a nadie le interesaba ya este tema”. ETA ya había anunciado el fin de las armas (cuatro meses antes). Esta representación “apostaba por el diálogo, queríamos construir memoria”. Con el material documental (entrevistas) construyeron la dramaturgia y la puesta en escena. María se preguntaba que si estas dos personas se sentaron (el victimario y la víctima) y hablaron, esto había que contarlo. Continúa refiriéndose que hacen teatro documental porque ella “quería saber qué es lo que no nos cuentan”. “Quería saber la vida cotidiana, qué pasa después de un asesinato, como vivía la gente”. Además, explica que cuando estrenaron esta obra en 2015 las personas  que asistían desconocían que estos hechos sucedían.

La pregunta de cómo era este proceso de reinserción está en el aire y María cuenta brevemente cómo fue el camino de la reagrupación de estos presos disidentes a una cárcel de Euskadi, el encuentro con la mediadora…

Del público nace la siguiente cuestión: ¿Cómo ha sido para vosotros en lo personal y artístico este proceso? Pablo Rodríguez afirma que para él ha sido y es “un descubrimiento y aprendizaje” de la justicia restaurativa, de la mediación (herramienta favorable). “Nos ha cambiado. Hemos entendido las razones de por qué se mataba.  Porque si no lo entiendo no lo puedo resolver. (Siendo un hecho horrible). El objetivo de la cárcel es reinsertar en la sociedad. Nos ha hecho mejores personas”.

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